ALL BY MYSELF

RIKK AGNEW

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22,00


RIKK AGNEW

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SKU: MR 496  |  ,

“All by Myself” (1982) de Rikk Agnew se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk. Es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop.

Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible.

AUDIO: www.youtube.com/watch?v=Y2GHJfWGYd8

“All by Myself” de Rikk Agnew es uno de esos discos que se perciben como un secreto bien guardado, un hallazgo afortunado: una instantánea cruda y totalmente personal de un artista inquieto en un momento clave de su carrera. Publicado originalmente en 1982 por el sello Frontier Records, el álbum se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk.

En 1982, Rikk Agnew ya era una figura importante dentro del underground. Como guitarrista de Adolescents, ayudó a definir el sonido del hardcore de Orange County con riffs afilados, melodías con sabor surf y una urgencia que acabaría siendo enormemente influyente. También pasó por bandas como D.I. y, más adelante, Christian Death, moviéndose con naturalidad entre el hardcore punk, el post-punk y terrenos más oscuros y experimentales. Agnew no era solo un guitarrista rápido y agresivo: era un compositor con amplitud de miras y curiosidad constante.

“All by Myself” hace honor a su título de la forma más literal posible. Agnew grabó el disco prácticamente en solitario, tocando todos los instrumentos y encargándose también de las voces. En lugar de ofrecer otro álbum de hardcore al uso, decidió mirar hacia dentro. El resultado es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop. Es un disco imperfecto y áspero, pero ahí está precisamente su encanto.

El contexto es fundamental para entenderlo. A principios de los 80, el punk del sur de California era ruidoso, rápido y a menudo confrontacional. Las bandas competían por ir más lejos, tocar más rápido y más duro. Aunque “All by Myself” comparte ese espíritu independiente y autosuficiente, no sigue del todo las reglas del hardcore. Los tempos cambian, los estados de ánimo fluctúan y las canciones parecen experimentos personales más que himnos para la escena. Eso lo convirtió en un disco algo extraño en su momento, pero también es lo que le da un atractivo imperecedero.

Frontier Records fue el hogar perfecto para un lanzamiento así. El sello se caracterizaba por apoyar a artistas que no encajaban fácilmente en categorías cerradas, y “All by Myself” representa ese espíritu a la perfección. Demostraba que el punk no tenía por qué ser solo velocidad o volumen; también podía ser vulnerabilidad, exploración y libertad creativa.

Hoy en día, “All by Myself” es considerado un clásico de culto. Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible. No es un disco pulido ni calculado y tampoco intenta impresionar, pero quizá por eso sigue conectando con tanta fuerza más de cuarenta años después.

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“All by Myself” (1982) de Rikk Agnew se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk. Es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop.

Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible.

AUDIO: www.youtube.com/watch?v=Y2GHJfWGYd8

“All by Myself” de Rikk Agnew es uno de esos discos que se perciben como un secreto bien guardado, un hallazgo afortunado: una instantánea cruda y totalmente personal de un artista inquieto en un momento clave de su carrera. Publicado originalmente en 1982 por el sello Frontier Records, el álbum se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk.

En 1982, Rikk Agnew ya era una figura importante dentro del underground. Como guitarrista de Adolescents, ayudó a definir el sonido del hardcore de Orange County con riffs afilados, melodías con sabor surf y una urgencia que acabaría siendo enormemente influyente. También pasó por bandas como D.I. y, más adelante, Christian Death, moviéndose con naturalidad entre el hardcore punk, el post-punk y terrenos más oscuros y experimentales. Agnew no era solo un guitarrista rápido y agresivo: era un compositor con amplitud de miras y curiosidad constante.

“All by Myself” hace honor a su título de la forma más literal posible. Agnew grabó el disco prácticamente en solitario, tocando todos los instrumentos y encargándose también de las voces. En lugar de ofrecer otro álbum de hardcore al uso, decidió mirar hacia dentro. El resultado es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop. Es un disco imperfecto y áspero, pero ahí está precisamente su encanto.

El contexto es fundamental para entenderlo. A principios de los 80, el punk del sur de California era ruidoso, rápido y a menudo confrontacional. Las bandas competían por ir más lejos, tocar más rápido y más duro. Aunque “All by Myself” comparte ese espíritu independiente y autosuficiente, no sigue del todo las reglas del hardcore. Los tempos cambian, los estados de ánimo fluctúan y las canciones parecen experimentos personales más que himnos para la escena. Eso lo convirtió en un disco algo extraño en su momento, pero también es lo que le da un atractivo imperecedero.

Frontier Records fue el hogar perfecto para un lanzamiento así. El sello se caracterizaba por apoyar a artistas que no encajaban fácilmente en categorías cerradas, y “All by Myself” representa ese espíritu a la perfección. Demostraba que el punk no tenía por qué ser solo velocidad o volumen; también podía ser vulnerabilidad, exploración y libertad creativa.

Hoy en día, “All by Myself” es considerado un clásico de culto. Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible. No es un disco pulido ni calculado y tampoco intenta impresionar, pero quizá por eso sigue conectando con tanta fuerza más de cuarenta años después.

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“All by Myself” (1982) de Rikk Agnew se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk. Es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop.

Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible.

AUDIO: www.youtube.com/watch?v=Y2GHJfWGYd8

“All by Myself” de Rikk Agnew es uno de esos discos que se perciben como un secreto bien guardado, un hallazgo afortunado: una instantánea cruda y totalmente personal de un artista inquieto en un momento clave de su carrera. Publicado originalmente en 1982 por el sello Frontier Records, el álbum se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk.

En 1982, Rikk Agnew ya era una figura importante dentro del underground. Como guitarrista de Adolescents, ayudó a definir el sonido del hardcore de Orange County con riffs afilados, melodías con sabor surf y una urgencia que acabaría siendo enormemente influyente. También pasó por bandas como D.I. y, más adelante, Christian Death, moviéndose con naturalidad entre el hardcore punk, el post-punk y terrenos más oscuros y experimentales. Agnew no era solo un guitarrista rápido y agresivo: era un compositor con amplitud de miras y curiosidad constante.

“All by Myself” hace honor a su título de la forma más literal posible. Agnew grabó el disco prácticamente en solitario, tocando todos los instrumentos y encargándose también de las voces. En lugar de ofrecer otro álbum de hardcore al uso, decidió mirar hacia dentro. El resultado es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop. Es un disco imperfecto y áspero, pero ahí está precisamente su encanto.

El contexto es fundamental para entenderlo. A principios de los 80, el punk del sur de California era ruidoso, rápido y a menudo confrontacional. Las bandas competían por ir más lejos, tocar más rápido y más duro. Aunque “All by Myself” comparte ese espíritu independiente y autosuficiente, no sigue del todo las reglas del hardcore. Los tempos cambian, los estados de ánimo fluctúan y las canciones parecen experimentos personales más que himnos para la escena. Eso lo convirtió en un disco algo extraño en su momento, pero también es lo que le da un atractivo imperecedero.

Frontier Records fue el hogar perfecto para un lanzamiento así. El sello se caracterizaba por apoyar a artistas que no encajaban fácilmente en categorías cerradas, y “All by Myself” representa ese espíritu a la perfección. Demostraba que el punk no tenía por qué ser solo velocidad o volumen; también podía ser vulnerabilidad, exploración y libertad creativa.

Hoy en día, “All by Myself” es considerado un clásico de culto. Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible. No es un disco pulido ni calculado y tampoco intenta impresionar, pero quizá por eso sigue conectando con tanta fuerza más de cuarenta años después.


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“All by Myself” (1982) de Rikk Agnew se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk. Es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop.

Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible.

AUDIO: www.youtube.com/watch?v=Y2GHJfWGYd8

“All by Myself” de Rikk Agnew es uno de esos discos que se perciben como un secreto bien guardado, un hallazgo afortunado: una instantánea cruda y totalmente personal de un artista inquieto en un momento clave de su carrera. Publicado originalmente en 1982 por el sello Frontier Records, el álbum se desmarca claramente de gran parte de lo que se estaba haciendo en el sur de California en esa época, aunque nació justo en medio de la explosión del hardcore punk.

En 1982, Rikk Agnew ya era una figura importante dentro del underground. Como guitarrista de Adolescents, ayudó a definir el sonido del hardcore de Orange County con riffs afilados, melodías con sabor surf y una urgencia que acabaría siendo enormemente influyente. También pasó por bandas como D.I. y, más adelante, Christian Death, moviéndose con naturalidad entre el hardcore punk, el post-punk y terrenos más oscuros y experimentales. Agnew no era solo un guitarrista rápido y agresivo: era un compositor con amplitud de miras y curiosidad constante.

“All by Myself” hace honor a su título de la forma más literal posible. Agnew grabó el disco prácticamente en solitario, tocando todos los instrumentos y encargándose también de las voces. En lugar de ofrecer otro álbum de hardcore al uso, decidió mirar hacia dentro. El resultado es una colección de canciones lo-fi, grabaciones caseras, que mezclan la energía punk con new wave, post-punk, toques psicodélicos e incluso momentos de sensibilidad pop. Es un disco imperfecto y áspero, pero ahí está precisamente su encanto.

El contexto es fundamental para entenderlo. A principios de los 80, el punk del sur de California era ruidoso, rápido y a menudo confrontacional. Las bandas competían por ir más lejos, tocar más rápido y más duro. Aunque “All by Myself” comparte ese espíritu independiente y autosuficiente, no sigue del todo las reglas del hardcore. Los tempos cambian, los estados de ánimo fluctúan y las canciones parecen experimentos personales más que himnos para la escena. Eso lo convirtió en un disco algo extraño en su momento, pero también es lo que le da un atractivo imperecedero.

Frontier Records fue el hogar perfecto para un lanzamiento así. El sello se caracterizaba por apoyar a artistas que no encajaban fácilmente en categorías cerradas, y “All by Myself” representa ese espíritu a la perfección. Demostraba que el punk no tenía por qué ser solo velocidad o volumen; también podía ser vulnerabilidad, exploración y libertad creativa.

Hoy en día, “All by Myself” es considerado un clásico de culto. Para fans del punk seminal, del post-punk o para cualquiera interesado en los orígenes de la cultura DIY, este álbum es una escucha imprescindible. No es un disco pulido ni calculado y tampoco intenta impresionar, pero quizá por eso sigue conectando con tanta fuerza más de cuarenta años después.