Catalogo - Pájaros eléctricos

Adalberto Cevasco

Pájaros eléctricos


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Munster

Adalberto Cevasco

Pájaros eléctricos


Pájaros Eléctricos
Pájaros Eléctricos
Los que quedaron
Los que quedaron
Canción para mi
Canción para mi
Canción para Bárbara
Canción para Bárbara
Reencuentros Nº 2
Reencuentros Nº 2
Reencuentros tristes y alegres
Reencuentros tristes y alegres
Dos modos de ser
Dos modos de ser
Comparsa color de león
Comparsa color de león
SKU: N/D  |  , EAN o ISBN: 8435008863777

Antiguo componente de las bandas de Rodolfo Alchourrón, Astor Piazzolla y Gato Barbieri, el primer trabajo de Cevasco es una combinación de jazz fusión con una pizca de inesperados aromas de Brasil y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de su publicación original, aún genera un aire de modernidad en la misma onda que muchos otros artistas experimentales argentinos y uruguayos de la misma época.

Intervienen artistas invitados como Litto Nebbia o Rubén Rada.

Reeditado en Vinilo por primera vez, incluye un encarte con notas y fotos nunca antes publicadas.

Pocos músicos pueden presumir de haber tocado con “los grandes” sin margen para ser cuestionados. El bajo de Adalberto Cevasco se ha podido escuchar en conciertos y grabaciones de nombres tan diversos como las divas de la canción española Rocío Jurado e Isabel Pantoja, el maestro del tango Astor Piazzolla o la élite del jazz argentino –desde Pocho Lapouble, Gustavo Kerestezachi, Rubén López Furst o Andrés Boiarsky hasta el genial Gato Barbieri– Con este último, y como parte de una banda de ensueño que incluía además de otros argentinos como Lapouble o Domingo Cura a artistas como Nana Vasconcelos, grabó dos piezas fundamentales para el catálogo del sello histórico de jazz Impulse! en sesiones realizadas en Argentina y Los Ángeles y giró también por diversos países. Aún se recuerdan los llenazos diarios del Teatro Regina de Buenos Aires y su paso arrollador por el Festival de Montreux. No es por tanto cuestionable que Adalberto Cevasco pertenezca a esa primera liga de músicos cuyo talento contribuye también a engrandecer a quienes acompañan.

La historia de este disco comienza con un encuentro. Adalberto Cevasco se incorpora como bajista al proyecto de jazz-funk Sanata y Clarificación de Rodolfo Alchurrón y coincide allí con Litto Nebbia, quien es invitado a cantar en directo. Años después, en pleno desarrollo de la discográfica Melopea, Nebbia recibiría una casete con un puñado de grabaciones reunidas por Cevasco a lo largo de los años. Algunas de las canciones se remontaban a 1981, otras se hicieron bien entrada la década e incluyen colaboraciones tan ilustres como la del uruguayo Rubén Rada a quien Adalberto Cevasco había conocido tocando en un grupo de candombe fusión llamado Candonga. Además de producir el álbum completo, el propio Nebbia colaboraría de forma especial en uno de sus cortes más destacados (Reencuentros Nº2) añadiendo al fusion jazz de Cevasco unos inesperados aires brasileños y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de la publicación original del disco, siguen incorporando una idea de contemporaneidad y frescura.

Tal y como destacó la prensa argentina del momento, pareciera como si las influencias recibidas y desarrolladas por el bajista durante su trayectoria como músico freelance –desde el tango post-Piazzolla hasta la proyección folclórica (un movimiento de revisión y modernización de las raíces musicales argentinas)– se incorporaran en este disco a su soberbio trabajo rítmico. “Pájaros eléctricos” nunca fue presentado en directo y permanece desde la fecha de su edición, 1988, como el único trabajo editado por Cevasco como solista.


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Los que quedaron
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Canción para mi
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Canción para Bárbara
Canción para Bárbara
Reencuentros Nº 2
Reencuentros Nº 2
Reencuentros tristes y alegres
Reencuentros tristes y alegres
Dos modos de ser
Dos modos de ser
Comparsa color de león
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Antiguo componente de las bandas de Rodolfo Alchourrón, Astor Piazzolla y Gato Barbieri, el primer trabajo de Cevasco es una combinación de jazz fusión con una pizca de inesperados aromas de Brasil y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de su publicación original, aún genera un aire de modernidad en la misma onda que muchos otros artistas experimentales argentinos y uruguayos de la misma época.

Intervienen artistas invitados como Litto Nebbia o Rubén Rada.

Reeditado en Vinilo por primera vez, incluye un encarte con notas y fotos nunca antes publicadas.

Pocos músicos pueden presumir de haber tocado con “los grandes” sin margen para ser cuestionados. El bajo de Adalberto Cevasco se ha podido escuchar en conciertos y grabaciones de nombres tan diversos como las divas de la canción española Rocío Jurado e Isabel Pantoja, el maestro del tango Astor Piazzolla o la élite del jazz argentino –desde Pocho Lapouble, Gustavo Kerestezachi, Rubén López Furst o Andrés Boiarsky hasta el genial Gato Barbieri– Con este último, y como parte de una banda de ensueño que incluía además de otros argentinos como Lapouble o Domingo Cura a artistas como Nana Vasconcelos, grabó dos piezas fundamentales para el catálogo del sello histórico de jazz Impulse! en sesiones realizadas en Argentina y Los Ángeles y giró también por diversos países. Aún se recuerdan los llenazos diarios del Teatro Regina de Buenos Aires y su paso arrollador por el Festival de Montreux. No es por tanto cuestionable que Adalberto Cevasco pertenezca a esa primera liga de músicos cuyo talento contribuye también a engrandecer a quienes acompañan.

La historia de este disco comienza con un encuentro. Adalberto Cevasco se incorpora como bajista al proyecto de jazz-funk Sanata y Clarificación de Rodolfo Alchurrón y coincide allí con Litto Nebbia, quien es invitado a cantar en directo. Años después, en pleno desarrollo de la discográfica Melopea, Nebbia recibiría una casete con un puñado de grabaciones reunidas por Cevasco a lo largo de los años. Algunas de las canciones se remontaban a 1981, otras se hicieron bien entrada la década e incluyen colaboraciones tan ilustres como la del uruguayo Rubén Rada a quien Adalberto Cevasco había conocido tocando en un grupo de candombe fusión llamado Candonga. Además de producir el álbum completo, el propio Nebbia colaboraría de forma especial en uno de sus cortes más destacados (Reencuentros Nº2) añadiendo al fusion jazz de Cevasco unos inesperados aires brasileños y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de la publicación original del disco, siguen incorporando una idea de contemporaneidad y frescura.

Tal y como destacó la prensa argentina del momento, pareciera como si las influencias recibidas y desarrolladas por el bajista durante su trayectoria como músico freelance –desde el tango post-Piazzolla hasta la proyección folclórica (un movimiento de revisión y modernización de las raíces musicales argentinas)– se incorporaran en este disco a su soberbio trabajo rítmico. “Pájaros eléctricos” nunca fue presentado en directo y permanece desde la fecha de su edición, 1988, como el único trabajo editado por Cevasco como solista.

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Canción para mi
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Reencuentros Nº 2
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Reencuentros tristes y alegres
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Dos modos de ser
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Antiguo componente de las bandas de Rodolfo Alchourrón, Astor Piazzolla y Gato Barbieri, el primer trabajo de Cevasco es una combinación de jazz fusión con una pizca de inesperados aromas de Brasil y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de su publicación original, aún genera un aire de modernidad en la misma onda que muchos otros artistas experimentales argentinos y uruguayos de la misma época.

Intervienen artistas invitados como Litto Nebbia o Rubén Rada.

Reeditado en Vinilo por primera vez, incluye un encarte con notas y fotos nunca antes publicadas.

Pocos músicos pueden presumir de haber tocado con “los grandes” sin margen para ser cuestionados. El bajo de Adalberto Cevasco se ha podido escuchar en conciertos y grabaciones de nombres tan diversos como las divas de la canción española Rocío Jurado e Isabel Pantoja, el maestro del tango Astor Piazzolla o la élite del jazz argentino –desde Pocho Lapouble, Gustavo Kerestezachi, Rubén López Furst o Andrés Boiarsky hasta el genial Gato Barbieri– Con este último, y como parte de una banda de ensueño que incluía además de otros argentinos como Lapouble o Domingo Cura a artistas como Nana Vasconcelos, grabó dos piezas fundamentales para el catálogo del sello histórico de jazz Impulse! en sesiones realizadas en Argentina y Los Ángeles y giró también por diversos países. Aún se recuerdan los llenazos diarios del Teatro Regina de Buenos Aires y su paso arrollador por el Festival de Montreux. No es por tanto cuestionable que Adalberto Cevasco pertenezca a esa primera liga de músicos cuyo talento contribuye también a engrandecer a quienes acompañan.

La historia de este disco comienza con un encuentro. Adalberto Cevasco se incorpora como bajista al proyecto de jazz-funk Sanata y Clarificación de Rodolfo Alchurrón y coincide allí con Litto Nebbia, quien es invitado a cantar en directo. Años después, en pleno desarrollo de la discográfica Melopea, Nebbia recibiría una casete con un puñado de grabaciones reunidas por Cevasco a lo largo de los años. Algunas de las canciones se remontaban a 1981, otras se hicieron bien entrada la década e incluyen colaboraciones tan ilustres como la del uruguayo Rubén Rada a quien Adalberto Cevasco había conocido tocando en un grupo de candombe fusión llamado Candonga. Además de producir el álbum completo, el propio Nebbia colaboraría de forma especial en uno de sus cortes más destacados (Reencuentros Nº2) añadiendo al fusion jazz de Cevasco unos inesperados aires brasileños y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de la publicación original del disco, siguen incorporando una idea de contemporaneidad y frescura.

Tal y como destacó la prensa argentina del momento, pareciera como si las influencias recibidas y desarrolladas por el bajista durante su trayectoria como músico freelance –desde el tango post-Piazzolla hasta la proyección folclórica (un movimiento de revisión y modernización de las raíces musicales argentinas)– se incorporaran en este disco a su soberbio trabajo rítmico. “Pájaros eléctricos” nunca fue presentado en directo y permanece desde la fecha de su edición, 1988, como el único trabajo editado por Cevasco como solista.


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Dos modos de ser
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Antiguo componente de las bandas de Rodolfo Alchourrón, Astor Piazzolla y Gato Barbieri, el primer trabajo de Cevasco es una combinación de jazz fusión con una pizca de inesperados aromas de Brasil y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de su publicación original, aún genera un aire de modernidad en la misma onda que muchos otros artistas experimentales argentinos y uruguayos de la misma época.

Intervienen artistas invitados como Litto Nebbia o Rubén Rada.

Reeditado en Vinilo por primera vez, incluye un encarte con notas y fotos nunca antes publicadas.

Pocos músicos pueden presumir de haber tocado con “los grandes” sin margen para ser cuestionados. El bajo de Adalberto Cevasco se ha podido escuchar en conciertos y grabaciones de nombres tan diversos como las divas de la canción española Rocío Jurado e Isabel Pantoja, el maestro del tango Astor Piazzolla o la élite del jazz argentino –desde Pocho Lapouble, Gustavo Kerestezachi, Rubén López Furst o Andrés Boiarsky hasta el genial Gato Barbieri– Con este último, y como parte de una banda de ensueño que incluía además de otros argentinos como Lapouble o Domingo Cura a artistas como Nana Vasconcelos, grabó dos piezas fundamentales para el catálogo del sello histórico de jazz Impulse! en sesiones realizadas en Argentina y Los Ángeles y giró también por diversos países. Aún se recuerdan los llenazos diarios del Teatro Regina de Buenos Aires y su paso arrollador por el Festival de Montreux. No es por tanto cuestionable que Adalberto Cevasco pertenezca a esa primera liga de músicos cuyo talento contribuye también a engrandecer a quienes acompañan.

La historia de este disco comienza con un encuentro. Adalberto Cevasco se incorpora como bajista al proyecto de jazz-funk Sanata y Clarificación de Rodolfo Alchurrón y coincide allí con Litto Nebbia, quien es invitado a cantar en directo. Años después, en pleno desarrollo de la discográfica Melopea, Nebbia recibiría una casete con un puñado de grabaciones reunidas por Cevasco a lo largo de los años. Algunas de las canciones se remontaban a 1981, otras se hicieron bien entrada la década e incluyen colaboraciones tan ilustres como la del uruguayo Rubén Rada a quien Adalberto Cevasco había conocido tocando en un grupo de candombe fusión llamado Candonga. Además de producir el álbum completo, el propio Nebbia colaboraría de forma especial en uno de sus cortes más destacados (Reencuentros Nº2) añadiendo al fusion jazz de Cevasco unos inesperados aires brasileños y sonidos electrónicos que ahora, más de 30 años después de la publicación original del disco, siguen incorporando una idea de contemporaneidad y frescura.

Tal y como destacó la prensa argentina del momento, pareciera como si las influencias recibidas y desarrolladas por el bajista durante su trayectoria como músico freelance –desde el tango post-Piazzolla hasta la proyección folclórica (un movimiento de revisión y modernización de las raíces musicales argentinas)– se incorporaran en este disco a su soberbio trabajo rítmico. “Pájaros eléctricos” nunca fue presentado en directo y permanece desde la fecha de su edición, 1988, como el único trabajo editado por Cevasco como solista.

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