Catalogo - ¡Saoco! Vol 1

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Una extensa mirada a la fascinante variedad musical existente en Puerto Rico en los años 50 y 60, que abriría el camino al movimiento de la salsa. La selección se centra en los ritmos de bomba y plena, tradiciones isleñas que alcanzaron gran popularidad y enriquecieron el campo de la música tropical con un sello propiamente puertorriqueño. Extensas notas a cargo de Yannis Ruel ilustradas con portadas originales y memorabilia.

The Bomba and Plena Explosion in Puerto Rico 1954-1966 Cortijo y su Combo con Ismael Rivera y Mon Rivera con sus trabalenguas y trombones son pioneros de una historia que abre camino al movimiento de la salsa. Con una mezcla inédita de sabores y ritmos afroantillanos, sus propuestas bailables rivalizaron con las mejores orquestas tropicales de los años 50 y 60. El legendario legado de estas orquestas puertorriqueñas no había sido objeto, sin embargo, de una retrospectiva digna hasta ahora. Un legado cultural que en el caso de Cortijo e Ismael tiene primero que ver con la llamada tercera raíz, o aporte africano, en la cultura caribeña de Puerto Rico. Desde su formación en el año 1954 hasta el día de hoy –medio siglo después de su disolución en 1962–, el combo de Cortijo y su cantante estelar, Ismael Rivera, han sido los mejores exponentes de una forma moderna, orquestada y comercial de interpretar la bomba y la plena, géneros afropuertorriqueños en cuya tradición se habían criado desde pequeños en el barrio capitalino de Santurce. A estos ritmos autóctonos añadieron otros ingredientes caribeños en boga en su época, creando una propuesta integradora e innovadora que muchos consideran como el antecedente mayor al movimiento de la salsa que surgiría unos años después en Nueva York. En solo ocho años de existencia, el grupo arrasa en Puerto Rico y Nueva York, las Antillas y parte de América Latina –en particular Panamá, Venezuela, Colombia y Perú – y hasta en Europa. Con las percusiones por delante, Cortijo y su Combo fue un mazacote de ritmos que se expresaban hasta en los meneos de sus integrantes, todos de pie menos el pianista, bailando su coreografía en el escenario. Esta compilación propone apreciar la importancia de Cortijo e Ismael en el contexto de la época, contrastando sus grabaciones con las de otros artistas contemporáneos con estilos más o menos parecidos. Entre ellos no podía faltar la figura de otro gran plenero y pionero de la salsa como fue Mon Rivera, conocido como El Rey del Trabalengua (forma cómica de jugar con las sílabas para modificar el ritmo o el sentido de una frase) y por haber iniciado el tipo de sonoridad trombanga, que sustituye trompetas y saxofones por trombones. Una innovación clave en el nacimiento del boogaloo y de la salsa, en la que se inspiraron en particular Eddie Palmieri y Willie Colón. Aunque Mon vivió gran parte de su vida en Nueva York –donde emigró a principios de 1950 y realizó todas las grabaciones incluidas en esta compilación–, logra sus primeros éxitos con un grupo, Los Ases del Ritmo, que había formado en su ciudad natal de Mayagüez, en la costa oeste de Puerto Rico. A estas leyendas que son Cortijo, Ismael y Mon Rivera, se añaden otras agrupaciones tropicales de la misma época –la Orquesta Panamericana, la Sonora Ponceña, Mario Ortiz & His All Star Band y el cantante Chivirico–, pero también conjuntos y vocalistas relacionados con la tradición jíbara, o música campesina, cuyo repertorio incluye, además del seis y del aguinaldo, plenas, bombas y guarachas. Su típica instrumentación de cuerdas y acordeón, así como su peculiar canto, ofrecen un contraste interesante con la forma que tenían las orquestas tropicales de tocar estos mismos ritmos. Yannis Ruel

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Una extensa mirada a la fascinante variedad musical existente en Puerto Rico en los años 50 y 60, que abriría el camino al movimiento de la salsa. La selección se centra en los ritmos de bomba y plena, tradiciones isleñas que alcanzaron gran popularidad y enriquecieron el campo de la música tropical con un sello propiamente puertorriqueño. Extensas notas a cargo de Yannis Ruel ilustradas con portadas originales y memorabilia.

The Bomba and Plena Explosion in Puerto Rico 1954-1966 Cortijo y su Combo con Ismael Rivera y Mon Rivera con sus trabalenguas y trombones son pioneros de una historia que abre camino al movimiento de la salsa. Con una mezcla inédita de sabores y ritmos afroantillanos, sus propuestas bailables rivalizaron con las mejores orquestas tropicales de los años 50 y 60. El legendario legado de estas orquestas puertorriqueñas no había sido objeto, sin embargo, de una retrospectiva digna hasta ahora. Un legado cultural que en el caso de Cortijo e Ismael tiene primero que ver con la llamada tercera raíz, o aporte africano, en la cultura caribeña de Puerto Rico. Desde su formación en el año 1954 hasta el día de hoy –medio siglo después de su disolución en 1962–, el combo de Cortijo y su cantante estelar, Ismael Rivera, han sido los mejores exponentes de una forma moderna, orquestada y comercial de interpretar la bomba y la plena, géneros afropuertorriqueños en cuya tradición se habían criado desde pequeños en el barrio capitalino de Santurce. A estos ritmos autóctonos añadieron otros ingredientes caribeños en boga en su época, creando una propuesta integradora e innovadora que muchos consideran como el antecedente mayor al movimiento de la salsa que surgiría unos años después en Nueva York. En solo ocho años de existencia, el grupo arrasa en Puerto Rico y Nueva York, las Antillas y parte de América Latina –en particular Panamá, Venezuela, Colombia y Perú – y hasta en Europa. Con las percusiones por delante, Cortijo y su Combo fue un mazacote de ritmos que se expresaban hasta en los meneos de sus integrantes, todos de pie menos el pianista, bailando su coreografía en el escenario. Esta compilación propone apreciar la importancia de Cortijo e Ismael en el contexto de la época, contrastando sus grabaciones con las de otros artistas contemporáneos con estilos más o menos parecidos. Entre ellos no podía faltar la figura de otro gran plenero y pionero de la salsa como fue Mon Rivera, conocido como El Rey del Trabalengua (forma cómica de jugar con las sílabas para modificar el ritmo o el sentido de una frase) y por haber iniciado el tipo de sonoridad trombanga, que sustituye trompetas y saxofones por trombones. Una innovación clave en el nacimiento del boogaloo y de la salsa, en la que se inspiraron en particular Eddie Palmieri y Willie Colón. Aunque Mon vivió gran parte de su vida en Nueva York –donde emigró a principios de 1950 y realizó todas las grabaciones incluidas en esta compilación–, logra sus primeros éxitos con un grupo, Los Ases del Ritmo, que había formado en su ciudad natal de Mayagüez, en la costa oeste de Puerto Rico. A estas leyendas que son Cortijo, Ismael y Mon Rivera, se añaden otras agrupaciones tropicales de la misma época –la Orquesta Panamericana, la Sonora Ponceña, Mario Ortiz & His All Star Band y el cantante Chivirico–, pero también conjuntos y vocalistas relacionados con la tradición jíbara, o música campesina, cuyo repertorio incluye, además del seis y del aguinaldo, plenas, bombas y guarachas. Su típica instrumentación de cuerdas y acordeón, así como su peculiar canto, ofrecen un contraste interesante con la forma que tenían las orquestas tropicales de tocar estos mismos ritmos. Yannis Ruel

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The Bomba and Plena Explosion in Puerto Rico 1954-1966 Cortijo y su Combo con Ismael Rivera y Mon Rivera con sus trabalenguas y trombones son pioneros de una historia que abre camino al movimiento de la salsa. Con una mezcla inédita de sabores y ritmos afroantillanos, sus propuestas bailables rivalizaron con las mejores orquestas tropicales de los años 50 y 60. El legendario legado de estas orquestas puertorriqueñas no había sido objeto, sin embargo, de una retrospectiva digna hasta ahora. Un legado cultural que en el caso de Cortijo e Ismael tiene primero que ver con la llamada tercera raíz, o aporte africano, en la cultura caribeña de Puerto Rico. Desde su formación en el año 1954 hasta el día de hoy –medio siglo después de su disolución en 1962–, el combo de Cortijo y su cantante estelar, Ismael Rivera, han sido los mejores exponentes de una forma moderna, orquestada y comercial de interpretar la bomba y la plena, géneros afropuertorriqueños en cuya tradición se habían criado desde pequeños en el barrio capitalino de Santurce. A estos ritmos autóctonos añadieron otros ingredientes caribeños en boga en su época, creando una propuesta integradora e innovadora que muchos consideran como el antecedente mayor al movimiento de la salsa que surgiría unos años después en Nueva York. En solo ocho años de existencia, el grupo arrasa en Puerto Rico y Nueva York, las Antillas y parte de América Latina –en particular Panamá, Venezuela, Colombia y Perú – y hasta en Europa. Con las percusiones por delante, Cortijo y su Combo fue un mazacote de ritmos que se expresaban hasta en los meneos de sus integrantes, todos de pie menos el pianista, bailando su coreografía en el escenario. Esta compilación propone apreciar la importancia de Cortijo e Ismael en el contexto de la época, contrastando sus grabaciones con las de otros artistas contemporáneos con estilos más o menos parecidos. Entre ellos no podía faltar la figura de otro gran plenero y pionero de la salsa como fue Mon Rivera, conocido como El Rey del Trabalengua (forma cómica de jugar con las sílabas para modificar el ritmo o el sentido de una frase) y por haber iniciado el tipo de sonoridad trombanga, que sustituye trompetas y saxofones por trombones. Una innovación clave en el nacimiento del boogaloo y de la salsa, en la que se inspiraron en particular Eddie Palmieri y Willie Colón. Aunque Mon vivió gran parte de su vida en Nueva York –donde emigró a principios de 1950 y realizó todas las grabaciones incluidas en esta compilación–, logra sus primeros éxitos con un grupo, Los Ases del Ritmo, que había formado en su ciudad natal de Mayagüez, en la costa oeste de Puerto Rico. A estas leyendas que son Cortijo, Ismael y Mon Rivera, se añaden otras agrupaciones tropicales de la misma época –la Orquesta Panamericana, la Sonora Ponceña, Mario Ortiz & His All Star Band y el cantante Chivirico–, pero también conjuntos y vocalistas relacionados con la tradición jíbara, o música campesina, cuyo repertorio incluye, además del seis y del aguinaldo, plenas, bombas y guarachas. Su típica instrumentación de cuerdas y acordeón, así como su peculiar canto, ofrecen un contraste interesante con la forma que tenían las orquestas tropicales de tocar estos mismos ritmos. Yannis Ruel

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The Bomba and Plena Explosion in Puerto Rico 1954-1966 Cortijo y su Combo con Ismael Rivera y Mon Rivera con sus trabalenguas y trombones son pioneros de una historia que abre camino al movimiento de la salsa. Con una mezcla inédita de sabores y ritmos afroantillanos, sus propuestas bailables rivalizaron con las mejores orquestas tropicales de los años 50 y 60. El legendario legado de estas orquestas puertorriqueñas no había sido objeto, sin embargo, de una retrospectiva digna hasta ahora. Un legado cultural que en el caso de Cortijo e Ismael tiene primero que ver con la llamada tercera raíz, o aporte africano, en la cultura caribeña de Puerto Rico. Desde su formación en el año 1954 hasta el día de hoy –medio siglo después de su disolución en 1962–, el combo de Cortijo y su cantante estelar, Ismael Rivera, han sido los mejores exponentes de una forma moderna, orquestada y comercial de interpretar la bomba y la plena, géneros afropuertorriqueños en cuya tradición se habían criado desde pequeños en el barrio capitalino de Santurce. A estos ritmos autóctonos añadieron otros ingredientes caribeños en boga en su época, creando una propuesta integradora e innovadora que muchos consideran como el antecedente mayor al movimiento de la salsa que surgiría unos años después en Nueva York. En solo ocho años de existencia, el grupo arrasa en Puerto Rico y Nueva York, las Antillas y parte de América Latina –en particular Panamá, Venezuela, Colombia y Perú – y hasta en Europa. Con las percusiones por delante, Cortijo y su Combo fue un mazacote de ritmos que se expresaban hasta en los meneos de sus integrantes, todos de pie menos el pianista, bailando su coreografía en el escenario. Esta compilación propone apreciar la importancia de Cortijo e Ismael en el contexto de la época, contrastando sus grabaciones con las de otros artistas contemporáneos con estilos más o menos parecidos. Entre ellos no podía faltar la figura de otro gran plenero y pionero de la salsa como fue Mon Rivera, conocido como El Rey del Trabalengua (forma cómica de jugar con las sílabas para modificar el ritmo o el sentido de una frase) y por haber iniciado el tipo de sonoridad trombanga, que sustituye trompetas y saxofones por trombones. Una innovación clave en el nacimiento del boogaloo y de la salsa, en la que se inspiraron en particular Eddie Palmieri y Willie Colón. Aunque Mon vivió gran parte de su vida en Nueva York –donde emigró a principios de 1950 y realizó todas las grabaciones incluidas en esta compilación–, logra sus primeros éxitos con un grupo, Los Ases del Ritmo, que había formado en su ciudad natal de Mayagüez, en la costa oeste de Puerto Rico. A estas leyendas que son Cortijo, Ismael y Mon Rivera, se añaden otras agrupaciones tropicales de la misma época –la Orquesta Panamericana, la Sonora Ponceña, Mario Ortiz & His All Star Band y el cantante Chivirico–, pero también conjuntos y vocalistas relacionados con la tradición jíbara, o música campesina, cuyo repertorio incluye, además del seis y del aguinaldo, plenas, bombas y guarachas. Su típica instrumentación de cuerdas y acordeón, así como su peculiar canto, ofrecen un contraste interesante con la forma que tenían las orquestas tropicales de tocar estos mismos ritmos. Yannis Ruel

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