Terremoto Richter 6:25 – Managua

Alfonso Noel Lovo

Terremoto Richter 6:25 – Managua

DESCUENTO

16,00 9,00

Vampisoul

Alfonso Noel Lovo

Terremoto Richter 6:25 – Managua


SKU: VAMPI 172  |  , , ,

Primera reedición de esta joya perdida de 1973. Conmovido por el terrible terremoto que devastó Managua el 23 de diciembre de 1972, el músico nicaragüense Alfonso Noel Lovo grabó su primer álbum en Nueva Orleans unos meses después. Acompañado por músicos locales y de Nicaragua, Colombia y Panamá, Lovo facturó una alucinante mezcla de rock psicodélico, mazurca, jazz, blues de Louisiana y folk africano. Vinilo de 180 gramos. Lanzamiento para el Record Store Day 2017.

Nicaragua, diciembre de 1972
El 23 de diciembre de 1972, pasada la medianoche, un sismo de magnitud 6,25 en la escala Richter asola sin piedad la capital Managua. Treinta segundos mortales son suficientes para destruir el centro de la ciudad y provocar más de 19.000 muertos y 20.000 heridos. Las réplicas y los incendios causados por el desastre agravan tan terrible situación. Todos conocemos el alto poder inspirador de las grandes tragedias en el mundo del arte; una manera sabia de afrontarlas y tratar de superarlas es aprovechar su energía desmesurada y negativa, transformarla en pura creatividad y belleza. Nueva Orleans, 1973
Alfonso Noel Lovo, joven músico nicaragüense, estudia marketing en la Louisiana State University. Nueva Orleans, la inspiradora meca musical, solo queda a una hora de Baton Rouge; Alfonso planea grabar allí sus ideas durante los fines de semana libres que le permite el calendario académico. Alfonso “Poncho” Lovo ya tiene un interesante currículum musical y varias vidas vividas, a pesar de su juventud. De conocida familia en Nicaragua, procede de un clan ganadero y de importantes negocios. Hijo de un ministro de Agricultura y posterior triunviro de la Junta de Gobierno, se encontraba a bordo de un avión secuestrado por un grupo sandinista en 1971. El músico regresaba a su tierra natal, en plenas vacaciones universitarias. Es reconocido en el vuelo por uno de los secuestradores –antiguo compañero de colegio– y utilizado como rehén para negociar la liberación de un preso político. Al fracasar las conversaciones entre Gobierno y guerrilla, Alfonso Lovo es ejecutado con varios disparos. Milagrosamente sale vivo, siendo herido de gravedad en el torso, el abdomen y en la mano izquierda (que casi le es amputada). Tras una complicada cirugía abdominal –y varias operaciones al borde de la muerte–, un convaleciente Alfonso Lovo se recupera en Nueva Orleans, de regreso a la vida universitaria. Con mucha terapia y no menos tesón, logrará volver a tocar la guitarra. Es en Nueva Orleans donde todas sus influencias e intensas experiencias vividas van a cristalizar en un primer álbum insólito y apasionante: “Terremoto Richter 6:25 – Managua”. Las grabaciones de esta ópera prima tienen lugar en sesiones nocturnas a altas hora de la noche durante los fines de semana. En ellas, ante todo, prima la improvisación. El dueño del estudio, Tracy Borges, le ayuda a conseguir algunos músicos de sesión como el gran Michael, flautista y saxo de Bourbon Street. También la colaboración del coro femenino soul de New Orleans. Poncho recluta a su compatriota Silvio Lacayo a la guitarra acústica; a Cristóbal, timbalero colombiano, y a Marcos Ostrander, conguero de Panamá. Alfonso se emplea a fondo en el piano, guitarras, bajo, llegando a tocarlo todo en algún tema, incluida la batería (es el caso de ‘Hijack’, concebida como un ensayo grabado, mera improvisación en el estudio). “Terremoto” es destapar el tarro de las esencias; destila frescura, ingenuidad y ganas de experimentar con recursos limitados. Poncho se lleva a casa cada grabación y trabaja en su dormitorio de estudiante con una TEAC 3300, maravilloso semi-pro recording studio de entonces; escucha una y otra vez los tracks iniciales “para inventar qué ponerles después” en la siguiente sesión. Este método de trabajo y preproducción resulta fructífero –Alfonso lo empleará con maestría en su siguiente trabajo, el quintaesencial “La Gigantona”– y el disco ofrece en suma una refrescante mixtura de rock psicodélico, mazurka, jazz, blues de Louisiana y folclore africano. Música vibrante de alta temperatura, sonidos que resplandecen en la cabeza. Una obra viva y apasionada, con la inmediatez de la juventud pero con la considerable madurez de quien ha elegido ya el camino a seguir. “Terremoto Richter 6:25 – Managua” fue publicado por Poncho bajo su propio sello, Creaciones Lovo. Se vendió en tiendas y por pedidos directos; un banco compró mil copias para regalárselas a sus clientes. La guerra de los siguientes años hizo que se perdiesen muchas de las copias, siendo hasta el día de hoy pieza muy buscada y álbum de culto total del underground latino de los 70.

DESCUENTO

16,00 9,00

Vampisoul

Primera reedición de esta joya perdida de 1973. Conmovido por el terrible terremoto que devastó Managua el 23 de diciembre de 1972, el músico nicaragüense Alfonso Noel Lovo grabó su primer álbum en Nueva Orleans unos meses después. Acompañado por músicos locales y de Nicaragua, Colombia y Panamá, Lovo facturó una alucinante mezcla de rock psicodélico, mazurca, jazz, blues de Louisiana y folk africano. Vinilo de 180 gramos. Lanzamiento para el Record Store Day 2017.

Nicaragua, diciembre de 1972
El 23 de diciembre de 1972, pasada la medianoche, un sismo de magnitud 6,25 en la escala Richter asola sin piedad la capital Managua. Treinta segundos mortales son suficientes para destruir el centro de la ciudad y provocar más de 19.000 muertos y 20.000 heridos. Las réplicas y los incendios causados por el desastre agravan tan terrible situación. Todos conocemos el alto poder inspirador de las grandes tragedias en el mundo del arte; una manera sabia de afrontarlas y tratar de superarlas es aprovechar su energía desmesurada y negativa, transformarla en pura creatividad y belleza. Nueva Orleans, 1973
Alfonso Noel Lovo, joven músico nicaragüense, estudia marketing en la Louisiana State University. Nueva Orleans, la inspiradora meca musical, solo queda a una hora de Baton Rouge; Alfonso planea grabar allí sus ideas durante los fines de semana libres que le permite el calendario académico. Alfonso “Poncho” Lovo ya tiene un interesante currículum musical y varias vidas vividas, a pesar de su juventud. De conocida familia en Nicaragua, procede de un clan ganadero y de importantes negocios. Hijo de un ministro de Agricultura y posterior triunviro de la Junta de Gobierno, se encontraba a bordo de un avión secuestrado por un grupo sandinista en 1971. El músico regresaba a su tierra natal, en plenas vacaciones universitarias. Es reconocido en el vuelo por uno de los secuestradores –antiguo compañero de colegio– y utilizado como rehén para negociar la liberación de un preso político. Al fracasar las conversaciones entre Gobierno y guerrilla, Alfonso Lovo es ejecutado con varios disparos. Milagrosamente sale vivo, siendo herido de gravedad en el torso, el abdomen y en la mano izquierda (que casi le es amputada). Tras una complicada cirugía abdominal –y varias operaciones al borde de la muerte–, un convaleciente Alfonso Lovo se recupera en Nueva Orleans, de regreso a la vida universitaria. Con mucha terapia y no menos tesón, logrará volver a tocar la guitarra. Es en Nueva Orleans donde todas sus influencias e intensas experiencias vividas van a cristalizar en un primer álbum insólito y apasionante: “Terremoto Richter 6:25 – Managua”. Las grabaciones de esta ópera prima tienen lugar en sesiones nocturnas a altas hora de la noche durante los fines de semana. En ellas, ante todo, prima la improvisación. El dueño del estudio, Tracy Borges, le ayuda a conseguir algunos músicos de sesión como el gran Michael, flautista y saxo de Bourbon Street. También la colaboración del coro femenino soul de New Orleans. Poncho recluta a su compatriota Silvio Lacayo a la guitarra acústica; a Cristóbal, timbalero colombiano, y a Marcos Ostrander, conguero de Panamá. Alfonso se emplea a fondo en el piano, guitarras, bajo, llegando a tocarlo todo en algún tema, incluida la batería (es el caso de ‘Hijack’, concebida como un ensayo grabado, mera improvisación en el estudio). “Terremoto” es destapar el tarro de las esencias; destila frescura, ingenuidad y ganas de experimentar con recursos limitados. Poncho se lleva a casa cada grabación y trabaja en su dormitorio de estudiante con una TEAC 3300, maravilloso semi-pro recording studio de entonces; escucha una y otra vez los tracks iniciales “para inventar qué ponerles después” en la siguiente sesión. Este método de trabajo y preproducción resulta fructífero –Alfonso lo empleará con maestría en su siguiente trabajo, el quintaesencial “La Gigantona”– y el disco ofrece en suma una refrescante mixtura de rock psicodélico, mazurka, jazz, blues de Louisiana y folclore africano. Música vibrante de alta temperatura, sonidos que resplandecen en la cabeza. Una obra viva y apasionada, con la inmediatez de la juventud pero con la considerable madurez de quien ha elegido ya el camino a seguir. “Terremoto Richter 6:25 – Managua” fue publicado por Poncho bajo su propio sello, Creaciones Lovo. Se vendió en tiendas y por pedidos directos; un banco compró mil copias para regalárselas a sus clientes. La guerra de los siguientes años hizo que se perdiesen muchas de las copias, siendo hasta el día de hoy pieza muy buscada y álbum de culto total del underground latino de los 70.

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Primera reedición de esta joya perdida de 1973. Conmovido por el terrible terremoto que devastó Managua el 23 de diciembre de 1972, el músico nicaragüense Alfonso Noel Lovo grabó su primer álbum en Nueva Orleans unos meses después. Acompañado por músicos locales y de Nicaragua, Colombia y Panamá, Lovo facturó una alucinante mezcla de rock psicodélico, mazurca, jazz, blues de Louisiana y folk africano. Vinilo de 180 gramos. Lanzamiento para el Record Store Day 2017.

Nicaragua, diciembre de 1972
El 23 de diciembre de 1972, pasada la medianoche, un sismo de magnitud 6,25 en la escala Richter asola sin piedad la capital Managua. Treinta segundos mortales son suficientes para destruir el centro de la ciudad y provocar más de 19.000 muertos y 20.000 heridos. Las réplicas y los incendios causados por el desastre agravan tan terrible situación. Todos conocemos el alto poder inspirador de las grandes tragedias en el mundo del arte; una manera sabia de afrontarlas y tratar de superarlas es aprovechar su energía desmesurada y negativa, transformarla en pura creatividad y belleza. Nueva Orleans, 1973
Alfonso Noel Lovo, joven músico nicaragüense, estudia marketing en la Louisiana State University. Nueva Orleans, la inspiradora meca musical, solo queda a una hora de Baton Rouge; Alfonso planea grabar allí sus ideas durante los fines de semana libres que le permite el calendario académico. Alfonso “Poncho” Lovo ya tiene un interesante currículum musical y varias vidas vividas, a pesar de su juventud. De conocida familia en Nicaragua, procede de un clan ganadero y de importantes negocios. Hijo de un ministro de Agricultura y posterior triunviro de la Junta de Gobierno, se encontraba a bordo de un avión secuestrado por un grupo sandinista en 1971. El músico regresaba a su tierra natal, en plenas vacaciones universitarias. Es reconocido en el vuelo por uno de los secuestradores –antiguo compañero de colegio– y utilizado como rehén para negociar la liberación de un preso político. Al fracasar las conversaciones entre Gobierno y guerrilla, Alfonso Lovo es ejecutado con varios disparos. Milagrosamente sale vivo, siendo herido de gravedad en el torso, el abdomen y en la mano izquierda (que casi le es amputada). Tras una complicada cirugía abdominal –y varias operaciones al borde de la muerte–, un convaleciente Alfonso Lovo se recupera en Nueva Orleans, de regreso a la vida universitaria. Con mucha terapia y no menos tesón, logrará volver a tocar la guitarra. Es en Nueva Orleans donde todas sus influencias e intensas experiencias vividas van a cristalizar en un primer álbum insólito y apasionante: “Terremoto Richter 6:25 – Managua”. Las grabaciones de esta ópera prima tienen lugar en sesiones nocturnas a altas hora de la noche durante los fines de semana. En ellas, ante todo, prima la improvisación. El dueño del estudio, Tracy Borges, le ayuda a conseguir algunos músicos de sesión como el gran Michael, flautista y saxo de Bourbon Street. También la colaboración del coro femenino soul de New Orleans. Poncho recluta a su compatriota Silvio Lacayo a la guitarra acústica; a Cristóbal, timbalero colombiano, y a Marcos Ostrander, conguero de Panamá. Alfonso se emplea a fondo en el piano, guitarras, bajo, llegando a tocarlo todo en algún tema, incluida la batería (es el caso de ‘Hijack’, concebida como un ensayo grabado, mera improvisación en el estudio). “Terremoto” es destapar el tarro de las esencias; destila frescura, ingenuidad y ganas de experimentar con recursos limitados. Poncho se lleva a casa cada grabación y trabaja en su dormitorio de estudiante con una TEAC 3300, maravilloso semi-pro recording studio de entonces; escucha una y otra vez los tracks iniciales “para inventar qué ponerles después” en la siguiente sesión. Este método de trabajo y preproducción resulta fructífero –Alfonso lo empleará con maestría en su siguiente trabajo, el quintaesencial “La Gigantona”– y el disco ofrece en suma una refrescante mixtura de rock psicodélico, mazurka, jazz, blues de Louisiana y folclore africano. Música vibrante de alta temperatura, sonidos que resplandecen en la cabeza. Una obra viva y apasionada, con la inmediatez de la juventud pero con la considerable madurez de quien ha elegido ya el camino a seguir. “Terremoto Richter 6:25 – Managua” fue publicado por Poncho bajo su propio sello, Creaciones Lovo. Se vendió en tiendas y por pedidos directos; un banco compró mil copias para regalárselas a sus clientes. La guerra de los siguientes años hizo que se perdiesen muchas de las copias, siendo hasta el día de hoy pieza muy buscada y álbum de culto total del underground latino de los 70.

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Nicaragua, diciembre de 1972
El 23 de diciembre de 1972, pasada la medianoche, un sismo de magnitud 6,25 en la escala Richter asola sin piedad la capital Managua. Treinta segundos mortales son suficientes para destruir el centro de la ciudad y provocar más de 19.000 muertos y 20.000 heridos. Las réplicas y los incendios causados por el desastre agravan tan terrible situación. Todos conocemos el alto poder inspirador de las grandes tragedias en el mundo del arte; una manera sabia de afrontarlas y tratar de superarlas es aprovechar su energía desmesurada y negativa, transformarla en pura creatividad y belleza. Nueva Orleans, 1973
Alfonso Noel Lovo, joven músico nicaragüense, estudia marketing en la Louisiana State University. Nueva Orleans, la inspiradora meca musical, solo queda a una hora de Baton Rouge; Alfonso planea grabar allí sus ideas durante los fines de semana libres que le permite el calendario académico. Alfonso “Poncho” Lovo ya tiene un interesante currículum musical y varias vidas vividas, a pesar de su juventud. De conocida familia en Nicaragua, procede de un clan ganadero y de importantes negocios. Hijo de un ministro de Agricultura y posterior triunviro de la Junta de Gobierno, se encontraba a bordo de un avión secuestrado por un grupo sandinista en 1971. El músico regresaba a su tierra natal, en plenas vacaciones universitarias. Es reconocido en el vuelo por uno de los secuestradores –antiguo compañero de colegio– y utilizado como rehén para negociar la liberación de un preso político. Al fracasar las conversaciones entre Gobierno y guerrilla, Alfonso Lovo es ejecutado con varios disparos. Milagrosamente sale vivo, siendo herido de gravedad en el torso, el abdomen y en la mano izquierda (que casi le es amputada). Tras una complicada cirugía abdominal –y varias operaciones al borde de la muerte–, un convaleciente Alfonso Lovo se recupera en Nueva Orleans, de regreso a la vida universitaria. Con mucha terapia y no menos tesón, logrará volver a tocar la guitarra. Es en Nueva Orleans donde todas sus influencias e intensas experiencias vividas van a cristalizar en un primer álbum insólito y apasionante: “Terremoto Richter 6:25 – Managua”. Las grabaciones de esta ópera prima tienen lugar en sesiones nocturnas a altas hora de la noche durante los fines de semana. En ellas, ante todo, prima la improvisación. El dueño del estudio, Tracy Borges, le ayuda a conseguir algunos músicos de sesión como el gran Michael, flautista y saxo de Bourbon Street. También la colaboración del coro femenino soul de New Orleans. Poncho recluta a su compatriota Silvio Lacayo a la guitarra acústica; a Cristóbal, timbalero colombiano, y a Marcos Ostrander, conguero de Panamá. Alfonso se emplea a fondo en el piano, guitarras, bajo, llegando a tocarlo todo en algún tema, incluida la batería (es el caso de ‘Hijack’, concebida como un ensayo grabado, mera improvisación en el estudio). “Terremoto” es destapar el tarro de las esencias; destila frescura, ingenuidad y ganas de experimentar con recursos limitados. Poncho se lleva a casa cada grabación y trabaja en su dormitorio de estudiante con una TEAC 3300, maravilloso semi-pro recording studio de entonces; escucha una y otra vez los tracks iniciales “para inventar qué ponerles después” en la siguiente sesión. Este método de trabajo y preproducción resulta fructífero –Alfonso lo empleará con maestría en su siguiente trabajo, el quintaesencial “La Gigantona”– y el disco ofrece en suma una refrescante mixtura de rock psicodélico, mazurka, jazz, blues de Louisiana y folclore africano. Música vibrante de alta temperatura, sonidos que resplandecen en la cabeza. Una obra viva y apasionada, con la inmediatez de la juventud pero con la considerable madurez de quien ha elegido ya el camino a seguir. “Terremoto Richter 6:25 – Managua” fue publicado por Poncho bajo su propio sello, Creaciones Lovo. Se vendió en tiendas y por pedidos directos; un banco compró mil copias para regalárselas a sus clientes. La guerra de los siguientes años hizo que se perdiesen muchas de las copias, siendo hasta el día de hoy pieza muy buscada y álbum de culto total del underground latino de los 70.

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