Catalogo - Yo amanecí

Andrés Landero

Yo amanecí

DESCUENTO

    Ver carrito

    Vampisoul

    Andrés Landero

    Yo amanecí


    SKU: VAMPI 171  |  , , ,  | 

    Andrés Landero encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su legado representa una cima creativa de la música tropical y ha influido a innumerables artistas. Esta colección reúne temas que van de 1966 a 1982, extraídos de sus álbumes en Discos Fuentes y otros sellos. Todos son magníficas obras maestras de la música popular colombiana. Incluye notas escritas por Carlos Mario Mojica (Don Alirio).

    Andrés Gregorio Landero Guerra, nacido en 1931 en San Jacinto, Colombia, encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su nombre marcó para siempre el devenir de un género musical, lo cual hace inevitablemente injusta cualquier selección de sus mejores canciones. Desde que tocó su primera nota, consolidó el recibimiento de su música a través de un incuestionable trenzado de composiciones cargadas de matices costumbristas y derivativos variopintos de la provincia Caribe. Era un hombre de verbo torrencial y frescura original, siempre en la búsqueda de un lenguaje propio, sensible a la tradición. Su decidida personalidad y sus innegables aptitudes, ajenas a cualquier dictado que no fuera el de su vocación musical, hicieron que a los diecisiete años se independizara de su familia, exhibiendo con esmero una irresistible pasión por llevar al límite ese empuje artístico plasmado en una filosofía de libertad y vida comunal expresada en la forma como daba rienda suelta a la narración transparente de cada una de sus canciones. En 1964 inicia su carrera musical de la mano de Discos Curro, el emblemático sello costeño propiedad del cartagenero José María «Curro» Fuentes. Luego, en 1965, entra a formar parte de la nómina de artistas de Discos Fuentes. ‘Fiel Caricia’, su primer álbum con el sello, es un extraordinario repertorio de merengues, paseos y por supuesto cumbias. Una exhibición de brillantez compositiva creada con absoluta naturalidad y a la usanza clásica de los zafarranchos carnavaleros de antaño. En 1966 recibe el título de Rey Sabanero en el festival de acordeones de Sincelejo (Sucre). Fue declarado Rey de la Cumbia en El Banco (Magdalena), en Arjona (Bolívar), Rey del festival bolivarense del acordeón y hasta Rey de la Cumbia en México. Landero conquistó al público de forma demoledora en discos como ‘Cumbia en la India’, ‘Mujer querida’ o ‘La fiebre’, rindiendo homenaje constante a su hábitat natural, con el alma, el corazón y el poder de emocionar. Podría decirse que esta primera etapa de Landero con Discos Fuentes es un inabarcable compendio de diálogos campesinos de belleza inquebrantable, por el que pasan sones, paseos, puyas, cumbias, paseboles, merengues y gaitas. Tierna poesía silvestre en la que se describe un panorama gratificante de historias verdaderas, de brisa y sol que avanzan sin aparente impresión de tiempo. Más adelante regresa al sello con el álbum ‘Bailando cumbia’ (Discos Fuentes, 1979), continúa con ‘El hijo del pueblo’ (Discos Fuentes, 1981) y finaliza con ‘¡Por ahí es que va… la cosa!’ (Discos Fuentes Folklor, 1982), tres discos que garantizaron más crecimiento en ese territorio colorista parrandero, tres discos en perfecta sintonía con el momento. El resto de su discografía aglutina sin prejuicios un sinnúmero de temas con estatus de clásicos y la mirada indiscutible hacia una herencia sonora imperecedera, hacia la revitalización constante del acordeón como instrumento de creación. Grabó para Industrias Fonográficas Discos Tropical, Industria Electrosonora de Colombia Sonolux, Industria Nacional del Sonido, Codiscos Zeida, Fonocaribe, Delujo y Producciones Damar, sin plantearse cuestiones de viabilidad económica o resonancia popular. No hay disco malo, mediocre, ni prescindible en la carrera de Andrés Landero. Su empeño coherente y constante por construir un espacio envolvente desde las bases de la tradición cumbiera consolida un legado extraordinario del que hacen parte piezas maestras memorables en el acervo de la música popular colombiana. 16 años después de su muerte, sigue siendo la cúspide creativa de un séquito de nombres asociados al folclor del trópico, artífice de una de las eclosiones polifónicas que todavía hoy mantiene su latido en perfectas condiciones, y figura destacada e indicada a través de la que se puede valorar, con perspectiva histórica, todo sobre ese sincretismo musical de indígenas y negros esclavos de la costa caribe colombiana llamado cumbia. Carlos Mario Mojica (Don Alirio)

    Andrés Gregorio Landero Guerra, nacido en 1931 en San Jacinto, Colombia, encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su nombre marcó para siempre el devenir de un género musical, lo cual hace inevitablemente injusta cualquier selección de sus mejores canciones.
    DESCUENTO

      Ver carrito

      Vampisoul

      Andrés Landero encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su legado representa una cima creativa de la música tropical y ha influido a innumerables artistas. Esta colección reúne temas que van de 1966 a 1982, extraídos de sus álbumes en Discos Fuentes y otros sellos. Todos son magníficas obras maestras de la música popular colombiana. Incluye notas escritas por Carlos Mario Mojica (Don Alirio).

      Andrés Gregorio Landero Guerra, nacido en 1931 en San Jacinto, Colombia, encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su nombre marcó para siempre el devenir de un género musical, lo cual hace inevitablemente injusta cualquier selección de sus mejores canciones. Desde que tocó su primera nota, consolidó el recibimiento de su música a través de un incuestionable trenzado de composiciones cargadas de matices costumbristas y derivativos variopintos de la provincia Caribe. Era un hombre de verbo torrencial y frescura original, siempre en la búsqueda de un lenguaje propio, sensible a la tradición. Su decidida personalidad y sus innegables aptitudes, ajenas a cualquier dictado que no fuera el de su vocación musical, hicieron que a los diecisiete años se independizara de su familia, exhibiendo con esmero una irresistible pasión por llevar al límite ese empuje artístico plasmado en una filosofía de libertad y vida comunal expresada en la forma como daba rienda suelta a la narración transparente de cada una de sus canciones. En 1964 inicia su carrera musical de la mano de Discos Curro, el emblemático sello costeño propiedad del cartagenero José María «Curro» Fuentes. Luego, en 1965, entra a formar parte de la nómina de artistas de Discos Fuentes. ‘Fiel Caricia’, su primer álbum con el sello, es un extraordinario repertorio de merengues, paseos y por supuesto cumbias. Una exhibición de brillantez compositiva creada con absoluta naturalidad y a la usanza clásica de los zafarranchos carnavaleros de antaño. En 1966 recibe el título de Rey Sabanero en el festival de acordeones de Sincelejo (Sucre). Fue declarado Rey de la Cumbia en El Banco (Magdalena), en Arjona (Bolívar), Rey del festival bolivarense del acordeón y hasta Rey de la Cumbia en México. Landero conquistó al público de forma demoledora en discos como ‘Cumbia en la India’, ‘Mujer querida’ o ‘La fiebre’, rindiendo homenaje constante a su hábitat natural, con el alma, el corazón y el poder de emocionar. Podría decirse que esta primera etapa de Landero con Discos Fuentes es un inabarcable compendio de diálogos campesinos de belleza inquebrantable, por el que pasan sones, paseos, puyas, cumbias, paseboles, merengues y gaitas. Tierna poesía silvestre en la que se describe un panorama gratificante de historias verdaderas, de brisa y sol que avanzan sin aparente impresión de tiempo. Más adelante regresa al sello con el álbum ‘Bailando cumbia’ (Discos Fuentes, 1979), continúa con ‘El hijo del pueblo’ (Discos Fuentes, 1981) y finaliza con ‘¡Por ahí es que va… la cosa!’ (Discos Fuentes Folklor, 1982), tres discos que garantizaron más crecimiento en ese territorio colorista parrandero, tres discos en perfecta sintonía con el momento. El resto de su discografía aglutina sin prejuicios un sinnúmero de temas con estatus de clásicos y la mirada indiscutible hacia una herencia sonora imperecedera, hacia la revitalización constante del acordeón como instrumento de creación. Grabó para Industrias Fonográficas Discos Tropical, Industria Electrosonora de Colombia Sonolux, Industria Nacional del Sonido, Codiscos Zeida, Fonocaribe, Delujo y Producciones Damar, sin plantearse cuestiones de viabilidad económica o resonancia popular. No hay disco malo, mediocre, ni prescindible en la carrera de Andrés Landero. Su empeño coherente y constante por construir un espacio envolvente desde las bases de la tradición cumbiera consolida un legado extraordinario del que hacen parte piezas maestras memorables en el acervo de la música popular colombiana. 16 años después de su muerte, sigue siendo la cúspide creativa de un séquito de nombres asociados al folclor del trópico, artífice de una de las eclosiones polifónicas que todavía hoy mantiene su latido en perfectas condiciones, y figura destacada e indicada a través de la que se puede valorar, con perspectiva histórica, todo sobre ese sincretismo musical de indígenas y negros esclavos de la costa caribe colombiana llamado cumbia. Carlos Mario Mojica (Don Alirio)

      Productos relacionados

      DESCUENTO

        Ver carrito

        Vampisoul

        Yo amanecí

        SKU: VAMPI 171  |  , , ,  | 

        Andrés Landero encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su legado representa una cima creativa de la música tropical y ha influido a innumerables artistas. Esta colección reúne temas que van de 1966 a 1982, extraídos de sus álbumes en Discos Fuentes y otros sellos. Todos son magníficas obras maestras de la música popular colombiana. Incluye notas escritas por Carlos Mario Mojica (Don Alirio).

        Andrés Gregorio Landero Guerra, nacido en 1931 en San Jacinto, Colombia, encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su nombre marcó para siempre el devenir de un género musical, lo cual hace inevitablemente injusta cualquier selección de sus mejores canciones. Desde que tocó su primera nota, consolidó el recibimiento de su música a través de un incuestionable trenzado de composiciones cargadas de matices costumbristas y derivativos variopintos de la provincia Caribe. Era un hombre de verbo torrencial y frescura original, siempre en la búsqueda de un lenguaje propio, sensible a la tradición. Su decidida personalidad y sus innegables aptitudes, ajenas a cualquier dictado que no fuera el de su vocación musical, hicieron que a los diecisiete años se independizara de su familia, exhibiendo con esmero una irresistible pasión por llevar al límite ese empuje artístico plasmado en una filosofía de libertad y vida comunal expresada en la forma como daba rienda suelta a la narración transparente de cada una de sus canciones. En 1964 inicia su carrera musical de la mano de Discos Curro, el emblemático sello costeño propiedad del cartagenero José María «Curro» Fuentes. Luego, en 1965, entra a formar parte de la nómina de artistas de Discos Fuentes. ‘Fiel Caricia’, su primer álbum con el sello, es un extraordinario repertorio de merengues, paseos y por supuesto cumbias. Una exhibición de brillantez compositiva creada con absoluta naturalidad y a la usanza clásica de los zafarranchos carnavaleros de antaño. En 1966 recibe el título de Rey Sabanero en el festival de acordeones de Sincelejo (Sucre). Fue declarado Rey de la Cumbia en El Banco (Magdalena), en Arjona (Bolívar), Rey del festival bolivarense del acordeón y hasta Rey de la Cumbia en México. Landero conquistó al público de forma demoledora en discos como ‘Cumbia en la India’, ‘Mujer querida’ o ‘La fiebre’, rindiendo homenaje constante a su hábitat natural, con el alma, el corazón y el poder de emocionar. Podría decirse que esta primera etapa de Landero con Discos Fuentes es un inabarcable compendio de diálogos campesinos de belleza inquebrantable, por el que pasan sones, paseos, puyas, cumbias, paseboles, merengues y gaitas. Tierna poesía silvestre en la que se describe un panorama gratificante de historias verdaderas, de brisa y sol que avanzan sin aparente impresión de tiempo. Más adelante regresa al sello con el álbum ‘Bailando cumbia’ (Discos Fuentes, 1979), continúa con ‘El hijo del pueblo’ (Discos Fuentes, 1981) y finaliza con ‘¡Por ahí es que va… la cosa!’ (Discos Fuentes Folklor, 1982), tres discos que garantizaron más crecimiento en ese territorio colorista parrandero, tres discos en perfecta sintonía con el momento. El resto de su discografía aglutina sin prejuicios un sinnúmero de temas con estatus de clásicos y la mirada indiscutible hacia una herencia sonora imperecedera, hacia la revitalización constante del acordeón como instrumento de creación. Grabó para Industrias Fonográficas Discos Tropical, Industria Electrosonora de Colombia Sonolux, Industria Nacional del Sonido, Codiscos Zeida, Fonocaribe, Delujo y Producciones Damar, sin plantearse cuestiones de viabilidad económica o resonancia popular. No hay disco malo, mediocre, ni prescindible en la carrera de Andrés Landero. Su empeño coherente y constante por construir un espacio envolvente desde las bases de la tradición cumbiera consolida un legado extraordinario del que hacen parte piezas maestras memorables en el acervo de la música popular colombiana. 16 años después de su muerte, sigue siendo la cúspide creativa de un séquito de nombres asociados al folclor del trópico, artífice de una de las eclosiones polifónicas que todavía hoy mantiene su latido en perfectas condiciones, y figura destacada e indicada a través de la que se puede valorar, con perspectiva histórica, todo sobre ese sincretismo musical de indígenas y negros esclavos de la costa caribe colombiana llamado cumbia. Carlos Mario Mojica (Don Alirio)

        DESCUENTO

          Ver carrito

          Vampisoul

          Andrés Landero

          Yo amanecí

          SKU: VAMPI 171  |  , , ,  | 

          Andrés Landero encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su legado representa una cima creativa de la música tropical y ha influido a innumerables artistas. Esta colección reúne temas que van de 1966 a 1982, extraídos de sus álbumes en Discos Fuentes y otros sellos. Todos son magníficas obras maestras de la música popular colombiana. Incluye notas escritas por Carlos Mario Mojica (Don Alirio).

          Andrés Gregorio Landero Guerra, nacido en 1931 en San Jacinto, Colombia, encarna como nadie el espíritu que hizo posible la incorporación de la cumbia al mundo. Su nombre marcó para siempre el devenir de un género musical, lo cual hace inevitablemente injusta cualquier selección de sus mejores canciones. Desde que tocó su primera nota, consolidó el recibimiento de su música a través de un incuestionable trenzado de composiciones cargadas de matices costumbristas y derivativos variopintos de la provincia Caribe. Era un hombre de verbo torrencial y frescura original, siempre en la búsqueda de un lenguaje propio, sensible a la tradición. Su decidida personalidad y sus innegables aptitudes, ajenas a cualquier dictado que no fuera el de su vocación musical, hicieron que a los diecisiete años se independizara de su familia, exhibiendo con esmero una irresistible pasión por llevar al límite ese empuje artístico plasmado en una filosofía de libertad y vida comunal expresada en la forma como daba rienda suelta a la narración transparente de cada una de sus canciones. En 1964 inicia su carrera musical de la mano de Discos Curro, el emblemático sello costeño propiedad del cartagenero José María «Curro» Fuentes. Luego, en 1965, entra a formar parte de la nómina de artistas de Discos Fuentes. ‘Fiel Caricia’, su primer álbum con el sello, es un extraordinario repertorio de merengues, paseos y por supuesto cumbias. Una exhibición de brillantez compositiva creada con absoluta naturalidad y a la usanza clásica de los zafarranchos carnavaleros de antaño. En 1966 recibe el título de Rey Sabanero en el festival de acordeones de Sincelejo (Sucre). Fue declarado Rey de la Cumbia en El Banco (Magdalena), en Arjona (Bolívar), Rey del festival bolivarense del acordeón y hasta Rey de la Cumbia en México. Landero conquistó al público de forma demoledora en discos como ‘Cumbia en la India’, ‘Mujer querida’ o ‘La fiebre’, rindiendo homenaje constante a su hábitat natural, con el alma, el corazón y el poder de emocionar. Podría decirse que esta primera etapa de Landero con Discos Fuentes es un inabarcable compendio de diálogos campesinos de belleza inquebrantable, por el que pasan sones, paseos, puyas, cumbias, paseboles, merengues y gaitas. Tierna poesía silvestre en la que se describe un panorama gratificante de historias verdaderas, de brisa y sol que avanzan sin aparente impresión de tiempo. Más adelante regresa al sello con el álbum ‘Bailando cumbia’ (Discos Fuentes, 1979), continúa con ‘El hijo del pueblo’ (Discos Fuentes, 1981) y finaliza con ‘¡Por ahí es que va… la cosa!’ (Discos Fuentes Folklor, 1982), tres discos que garantizaron más crecimiento en ese territorio colorista parrandero, tres discos en perfecta sintonía con el momento. El resto de su discografía aglutina sin prejuicios un sinnúmero de temas con estatus de clásicos y la mirada indiscutible hacia una herencia sonora imperecedera, hacia la revitalización constante del acordeón como instrumento de creación. Grabó para Industrias Fonográficas Discos Tropical, Industria Electrosonora de Colombia Sonolux, Industria Nacional del Sonido, Codiscos Zeida, Fonocaribe, Delujo y Producciones Damar, sin plantearse cuestiones de viabilidad económica o resonancia popular. No hay disco malo, mediocre, ni prescindible en la carrera de Andrés Landero. Su empeño coherente y constante por construir un espacio envolvente desde las bases de la tradición cumbiera consolida un legado extraordinario del que hacen parte piezas maestras memorables en el acervo de la música popular colombiana. 16 años después de su muerte, sigue siendo la cúspide creativa de un séquito de nombres asociados al folclor del trópico, artífice de una de las eclosiones polifónicas que todavía hoy mantiene su latido en perfectas condiciones, y figura destacada e indicada a través de la que se puede valorar, con perspectiva histórica, todo sobre ese sincretismo musical de indígenas y negros esclavos de la costa caribe colombiana llamado cumbia. Carlos Mario Mojica (Don Alirio)

          Productos relacionados